Acerca de aquello que alguna vez vimos y se perdió en la bruma de los días.
FILOSOFÍA DE LA COMPOSICIÓN II
CONCURSO LITERARIO NACIONAL E INTERNACIONAL 2013 DE RELATO Y POESÍA
- BRUMA EDICIONES (Mendoza, Argentina) convoca a todos los
poetas y escritores de habla hispana de cualquier nacionalidad a
participar del Concurso Literario
Nacional e Internacional 2013 de Relato y Poesía “Palabras sin fronteras”.
Los menores de 18 años, deberán hacerlo acompañado por una autorización
escrita de un mayor responsable.
- Los trabajos deberán
enviarse a brumaediciones76@gmail.com
- Los interesados enviarán
por correo electrónico en un archivo en formato Word 1 a 3 poemas escritos
en español y de temática libre para el género de poesía de nos más de 35
líneas cada uno; o 1 a 3 relatos de no más de 245 líneas, con letra Arial
de 10 puntos en tamaño A 4.
- En el asunto del correo
electrónico deberá colocarse lo siguiente: Nombre del concurso y nombre
del participante, ejemplo: CONCURSO LITERARIO NACIONAL E INTERNACIONAL
2013 “Palabras sin fronteras”/ Juan Pérez.
- En el cuerpo del mensaje
deberán incluir nombre, domicilio y número telefónico del participante.
- Premios: El primer premio consistirá en la
edición de un libro personal del ganador de 64 páginas en cada género.
Trofeo y diploma para el 2do y 3er premio. Además se otorgarán, si la
calidad de los trabajos lo ameritan, 5 (cinco) menciones especiales.
- Se recibirán los trabajos
hasta el 4 de Octubre del 2013.
Cómo perder toda tu vida en segundos
Lo que se ha llevado el viento informático viral, no se recuperará, pero debo reconocer que hubiera sido más épico, más histórico, ver las llamas ardiendo sobre mis escritos por mi propia decisión.
LECTURAS TOP MODEL

En cambio sí me sorprende Milla Jovovich , quien mientras espera sus sesiones de fotos lee con fanatismo a Rushdie, García Márquez y Naipaul.

Paltrow recomienda desde el estrado del glamour y ante los ojos atónitos de sus seguidores que deberían leer a Jane Eyre, de Charlotte Brontë; Crimen y castigo, de Dostoievski; y The Sheltering Sky, de Paul Bowles.

Madonna (no podía faltar, la diva número uno), entretanto dice que por estos días está enfrascada en la lectura de The Bad Girl, es decir, Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa.
Tiemblen señoras, tiemblen que si la belleza comienza a venir acompañada de buena literatura... Uhmmm...
AL FUEGO CON ELLOS

Ya le había sucedido a Don Quijote: tanto leer libros de caballería se volvió loco; también le sucedió algo parecido a Francesca en el Canto V del Infierno de La Divina Comedia: la lectura los perturbó. Y ni hablar de Silvio Astier, el mismísimo personaje de Roberto Arlt, el cual de tanto leer historias de bandoleros, desea volverse uno de ellos.
Ahora algo parecido -según la visión siempre esclarecedora de los medios- le sucede a Ulises Velázquez -quien ya su nombre es sinónimo de desquicio literario-, el violador serial de Recoleta. Paremos con la lectura, retomemos el oficio del Cura y el Barbero y echemos al fuego los causantes del desequilibrio psíquico.
LA METÁFORA DEL PADRE
Acerca deSilvio Mattoni
El País de las Larvas (2001, Paradiso ediciones, 47 pags)
Un amigo me hizo llegar este libro. Lo he leído con avidez. Encontré una exploración al límite sobre la semántica de la pérdida y el olvido. Mattoni vuelve a sus raíces, a poner en duda lo aprendido, la educación sentimental, el origen. El libro, que por momentos se parece a una larga narración, comienza con una cita de La Eneida:
“Tua me, genitor, tua tristis imago saepius occurrens haec limina tendere adegit”.
Sin duda que esa entristecida imagen del padre que concurre a la mente de Eneas, también es la que acude a los versos de Mattoni, los cruza, para, al fin, clavarlo en un umbral:
¿Debo entregar a la muerte la altura / severa de mi padre? Sus negocios / no lo dejaban verme, parecía / que miraba el horizonte sin relieve / condenándome al ángulo inferior / de sus ojos. Los versos distingidos / que le escribí a mi madre nunca / lo encontraron. No podía firmar / esas ficciones olvidadas. Una idea, / extraída del recorte de mis frases / sutilmente encadenadas, ya era / excesivamente inútil para él. / Mi cara no conserva rasgos suyos, / hilo que me ata a mi madre mientras velo / su cuerpo encajonado. ¿Estará / en sístole o en díastole el órgano súbitamente destruido? Entiendo / la sencillez de sus manías, los lugares / comunes que transitaba. No habrá / público para este mal espectáculo. / Ni una palabra, ni un gesto, no pondré / su nombre muerto en mi literatura.
Con una concisión hiriente, Mattoni cronica el desmoronamiento de la progenitura construida socialmente y abjura de la misma. Pone en duda las máximas que enlazan los vínculos padre-hijo:
Tuve el hijo que quise tener, / él no quiso tener el que tuvo. / (...) Ay, pero no sabías hacia dónde / corre tu hijo, adelante, muy lejos / de tus deseos de multiplicación / de dinero y descendientes.
El yo lírico, el cual se construye a través de su oficio –es pintor-, elabora a través del arte la secuencia infinita de la vida y la muerte:
Todavía me pregunto cuánto falta / para que hasta los huesos se hagan polvo. / Al menos este óleo va a durar / más que los cuerpos de quienes lo miren.
Hay momentos de un lirismo desgarrador:
Café para traer alguna idea / luminosa mientras dure la noche. / Como todos, tu padre fue el mejor / que podías tener. Al fin supo dejar / de sufrir. Ese dolor producido por el trabajo del cuerpo que decide / invertir el crecimiento. Las inyecciones / lo volvían sutil, flotaba en la camilla / del hospital y su voz resonaba / como si pasara por debajo / del arco de la cintura. Vivió, / ya no está más y lo recordaremos: / un instante escondido tras el biombo / amarillento del olvido. Sólo vos / dibujarás esa silueta ausente / y alargada, flecha impresa al lado / de tu círculo. Algunos días / sentirás el avance de las horas / más parecidas a los años. En mí, / las estaciones duran un minuto.
Una atmósfera sombría deja una estela de voces que recojen las astillas del dolor, poniendo en jaque la condición mortal:
¿Enterraremos a los viejos / para saber al fin qué hacer / con los que no dejan ni un gramo / de carne en los jardines fúnebres?
Silvio Mattoni, quien estuvo hace poco por la UNSL dando un curso sobre Orfeo y el arte, nació en Córdoba en 1969. Tiene publicado El bizantino (1994), Tres poemas dramáticos (1995), Sagitario (1998) y Canéforas (2000). Ha traducido a Francis Ponge, Mario Luzi, Catulo, Paul Valéry, Francesco Nappo, Yves Bonnefoy, Robert Marteau y Marguerite Duras entre otros.
Gore Vidal - Sabiduría
Esto salió publicado en Página12 el domingo 23 de noviembre
Leánlo. Os recomiendo, hermanos eternautasLo que sé
Por Gore Vidal
El otro día vino un tipo de
Dios ha sido expulsado. Y creo que sabe cuándo le toca una mano perdedora.
Me metí en un oficio en el que los celos son el sentimiento principal entre colegas. Yo nunca los sentí, porque no tuve necesidad. Pero siempre fui consciente de los celos ajenos, y siempre me pareció una falla lamentable en ellos.
Antes escribía de una manera más fluida. Al quedarme sin contemporáneos, ya no puedo decir: “Bueno, a Fulano le va a gustar esto”. Ya no hay más Fulanos. Uno es su propio Fulano.
Todo el tiempo se escucha el lamento “¿Dónde están nuestros grandes escritores?”. A veces me pregunto: “¿Y dónde están los lectores?”.
Todo está mal en Wikipedia.
Mi respuesta a haber ido a un colegio de pupilos es: cualquier cosa con tal de alejarme de mi madre. Era un monstruo.
Unos viejos compañeros de mi padre en West Point, un día, le preguntaron cómo yo había salido tan bien, cuál era el secreto de su crianza. El les respondió: “Nunca le di un consejo, y nunca lo pidió”. Nunca estuvimos de acuerdo en nada, pero tampoco peleamos ni una sola vez.
Todos los idiotas que conocía habían ido a la universidad. Yo no lo consideré necesario. Había visto los resultados.
Cuando era joven, fui deseado por otros hasta el cansancio. Hoy no me miro más al espejo.
Viví con Howard cincuenta años. Pero lo que tuvimos no fue un amor romántico, ni un amor apasionado. Y ciertamente no fue asexuado. Traten de explicarles eso a los maricas.
A determinada edad, ya hay que vivir cerca de un buen centro de atención médica. Eso, claro, si uno pretende seguir. Siempre existe la opción de no seguir, y a veces es la opción más noble.
La hipocondría aguda tiene sus goces.
Cuando uno se enfrenta a una enfermedad hereditaria, toma conciencia de que es parte de algo. No importa cuánto haya intentado ser uno mismo, uno terminará siendo como sus padres.
El patriotismo es algo tan enfermizo hoy como lo fue siempre. Estaba viendo el noticiero hace un rato: cubrían los problemas en Kosovo, y mostraban a un grupo de personas quemando la bandera norteamericana. El presentador se quebró y se le llenaron los ojos de sangre: “Me hace (solloza) sentir mal, cuando veo (solloza) una bandera americana ardiendo”. Y yo pensé: “Pedazo de pelotudo. ¿En qué se convirtieron los noticieros?”.
Cuando se postuló para el Senado la primera vez, los asesores de Hillary descubrieron que el grupo electoral que realmente la odiaba era el de los hombres blancos de mediana edad y alto poder adquisitivo. Ella lo entendió enseguida: “Les recuerdo a su primera mujer”, me dijo.
“Usted que conoció a todos... Jackie Kennedy, William Burroughs.” La gente siempre me formula esa frase exactamente al revés de como debería. ¿Por qué no decir la verdad? Toda esa gente me quiso conocer a mí. Porque si no, parece que me pasé la vida tratando de conocer personas. Conocí mucha gente, pero no podría decir que los conocí realmente.
La gente en mi posición termina leyendo sobre sí misma, lo quiera o no. Y en general, lo que dicen está mal. O demasiado simplificado.
Para un escritor, la memoria es todo. Pero después hay que ponerla a prueba: ¿cuán buena es? Aunque a esta altura, me da lo mismo. Es lo que es. Como decía Norman Mailer: es existencial. Se murió sin saber lo que esa palabra significaba.
Yo era el chico más malo de la cuadra.
Somos una nación de esclavos. La timidez moral del norteamericano es notable. Todos están aterrados de que los consideren diferentes del resto.
Desháganse de la religión. No les hará ningún bien.
Como creían los griegos, si llegaras a conocerte, habrás penetrado tanto en el misterio humano como cualquiera podrá o necesitará.
Yo no fui como los demás. Lo que los demás hacían, yo estaba seguro de que no iba a hacerlo.
Estas son las respuestas que Gore Vidal dio a Mike Sager para la sección Lo que sé de la revista norteamericana Esquire. Su segundo volumen de memorias, Navegación a la vista, fue distribuido en Argentina hace poco por Mondadori.
COMBINACIÓN LITERARIA

Antes nos juntábamos con los amigos y, cerveza de por medio, nos decíamos nuestras preferencias literarias (y de las otras) y luego nos sugeríamos qué leer. Pero ahora, TODO ESTÁ EN INTERNET.
Si ponemos un poco de Vilas Mata, le agregamos algo de Tabucchi y condimentamos con un toque de Pessoa, obtendremos: ¡Sterne!! ¿Ah, no creen? Entonces entren a este sitio y prueben poniendo el nombre de tres autores favoritos y obtendrán como sugerencia un cuarto escritor a leer de acuerdo a sus preferencias literarias. (Y no digan que no les avisé)


