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KAFKA

Kafka


Encontré a Kafka
Estaba en una habitación oscura

Me dijo algo sobre el Holocausto
O al menos creyó decirlo
Sus manos
Nudosas
Se movían
En una urgencia vacía
Entonces hablé
Dije algo sobre Felice
Creo
Por esa manía de creer en los afectos
Que tenemos todos
No respondió
Por un momento supuse
Que nuestro diálogo
Podría exceder la imposibilidad
Observé su maleta de cuero desgastado
Y recordé al viajante Samsa
Y en las razones de su demora
Franz tenía el saco puesto
Una corbata anguila
Pero
Debajo
Asomaban unas piernas desnudas
Delgadísimas
Que acusaban vergüenza
Se puso de pie
Pensé que caería al piso como una brisa
Me miró
Y una raya horizontal
Se dividió debajo de su nariz
Me dijo en la lengua del amo
“Sé como morirás”
Y sus palabras sonaron
Como si aquella vergüenza
Repitiera un dolor musical
Donde el hombre
Come
El despojo del hombre

Libre sobre Catulo



Ay Catulo
Después de tus versos
Vivo en las saturnales del alma
En las dobleces de la lengua
En los milagros de los amores frágiles

A partir de tus versos
Dulces, venenosos
Los días se suceden rastreros  
Y el Austro sopla sobre mi villa cósmica
Y huele a banquetes

El mosto de las ciudades
Enrojece y tiembla
Como aquella barquilla en mar gruesa

Las palabras ya no dicen nada
Sino saben al viejo Falerno.

POEMA DEL HOMBRE I

Poema del hombre I

El músculo del ojo absoluto
De las terminales eléctricas
Determina
Que el tiempo nunca nos pertenecerá
Todo se desvanece
Como un fotograma encanecido
Que desconoce
La episteme de la duda

Cierta densidad de deseo
Soporta el formato líquido
Del poema
Sólo el dolor
Nos atará de nuevo
A la continuidad del instante
Porque el dolor individual
Es un ejercicio de la vergüenza
Todo se parece
Al acto paciente de la muerte
Esa constante
Sobreescritura del mundo

ALGUNOS ÚLTIMOS POEMAS

Mate amargo

Invierno del setenta y seis

La efecien se balanceaba

Por el camino barroso

Cargando quince liebres

Y dos zorros


Enmierdadas las botas pampero

Pólvora en los dedos

Un reflector de mil

Conectado a la batería

Dos escopetas del dieciseis

Cartuchos

Y cuchillos afilados


Mi padre

Mi tío

Y el yo lírico

Que despedaza estos versos


Los balazos

El salto por el aire

De los bichos

Despedazados por el plomo

Me hacían crecer

Los huevos entre las piernas


Por la ventanilla triangular

De la ford

Entraba un olor a pino que tumbaba


Y la noche invernal

Ya se parecía

A las de Dostoievsky


En la mañana temprano

Sin dormir todavía

Habríamos de un tajo la panza

Y con las manos agarrotadas

Arrancábamos las tripitas calientes


Allí quedaban colgando de sus patas

Los bichitos

Su carne rosada

Expuesta al frío

Los cueros arrancados

Flameando sobre el alambrado

En hileras que demostraban

Cómo funciona el poder

Mientras los perros

Devoraban vísceras humeantes

Y se limpiaban

La sangre con la lengua


Tal vez me reía

Como ellos

Una risa que admitía

Que la existencia se apoya

En el circuito de ganadores

Y perdedores

Y mi conciencia

Resolvía las ecuaciones

Con más sencillez

Aplicando la solución cristiana

Del catecismo


La ingenuidad

Era más impiadosa

Que la certera trayectoria

De las balas





POEMAS EN EL SUEÑO


Todo el tiempo

pierdo poemas en el sueño


Poemas sublimes

contienen las palabras justas

ignoran

el artificio de la corrección

pero despierto

no los recuerdo.


Un poema soñado

Es una pesadilla en vigilia


Soñé con un destino trágico

Una voz que me leía un fatal accidente

En una carretera

Y en la camioneta que viajaba

Quería evitar el desenlace

Preverlo

Desafiarlo

Evitar el círculo

Definitivo del oráculo

Y casi lo lograba


Mudo

Esperaba el veredicto

Pero la vigilia me trae

Salva

Esta vez

El tiempo

De pensar poemas en sueños

Y los pierdo

Como los pienso

Efímeros


Todo el tiempo

Amo el pensamiento

Que olvido

Rápidamente